Litros por hectárea: el agua es el vehículo, no el efecto
El producto fitosanitario es lo que actúa; el agua solo lo lleva a la hoja. Un equipo terrestre mueve entre 100 y 200 litros por hectárea; un dron aplica entre 10 y 30 litros con la misma dosis de producto, más concentrada. Misma molécula, menos agua, misma hectárea cubierta.
La clave está en la cobertura: con gota bien calibrada, menos litros no significan menos efecto. Significan menos tiempo de carga, menos traslado y aplicar aunque el lote esté barroso.
Tamaño de gota: el número que casi nadie pregunta
La gota fina cubre mejor pero deriva más; la gota gruesa deriva menos pero cubre peor. La elección depende del producto: un sistémico admite gota más gruesa; un fungicida de contacto para roya pide gota más fina y buena cobertura en el envés.
En la ficha tiene que figurar el tipo de gota usado. Si no figura, preguntalo.
- Gota fina: máxima cobertura, usar con poco viento
- Gota media: equilibrio cobertura–deriva, la más usada
- Gota gruesa: para herbicidas y condiciones de viento límite
Deriva: el costo que no se ve en la factura
La deriva es producto que se va del lote: no llega a tu planta y puede llegar al lote vecino. Se controla con tres variables: tamaño de gota, altura de vuelo y viento. Por eso la ficha debe registrar la velocidad del viento al momento de aplicar — con viento fuerte simplemente no se aplica, y un operador serio te lo dice y reprograma.
El dron tiene una ventaja física acá: vuela a 2–3 metros del cultivo y el viento de los rotores empuja la gota hacia abajo. A menor altura, menos deriva.
Qué tiene que decir la ficha firmada
La ficha técnica es tu comprobante de que la aplicación se hizo y cómo se hizo. Si un día hay un reclamo —de un vecino, de un comprador de tu grano— la ficha es tu respaldo.
- Cultivo, lote y hectáreas aplicadas, con fecha y hora
- Producto, dosis por hectárea y litros de caldo por hectárea
- Condiciones: viento, temperatura y humedad al aplicar
- Nombre y firma del responsable de la aplicación
La regla simple
No pagues por litros de agua: pagá por hectárea bien cubierta, con producto en dosis correcta y ficha firmada. Eso es lo que entregamos en cada vuelo de Fumiga — y es lo que tenés que exigirle a cualquier aplicador, con dron o sin dron.
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